lunes, 13 de febrero de 2012

Cartas jamás enviadas. (XV)

                                                                      Un lunes lleno de mariposas y sonrisas.
Amado desconocido:
Yo no lo entiendo. ¿Tú sí? No entiendo nada, absolutamente nada de lo que mi interior se trae entre manos.
No entiendo el porqué de tu vuelta, ni el porqué de tu mirada. No entiendo a las mariposas en mi estómago ni a las sonrisas inundadas en lágrimas de alegría.
Y puestos a entender, no entiendo a tu rico y delicioso olor, ni a tu piel perfecta y morena, ni a tus manos de guitarrista frustrado...
Es curioso, que la vida cambie tanto y que sigamos en el mismo lugar, a la misma hora de siempre. Como si todo siguiera igual, como si nada hubiera ocurrido y todo lo que importara fuera la melodía de tu risa.
Es curioso que las mariposas ya muertas hayan resucitado por el simple hecho de tenerte a unos centímetros de mí, que tu presencia me golpeara de nuevo entrecortando mi respiración y acelerando el ritmo de mi corazón.
No lo entiendo, repito, no lo entiendo. Después de tanto tiempo, querido, después de tanto tiempo esperando lo que jamás llegaría, esperando algo tan imposible como bello, después de tanto tiempo sigue siendo igual. Tan agridulce y tembloroso como siempre.
¿Qué se le va a hacer? Estas mariposas nerviosas se alimentan de cualquier cosa. Se alimentan de nuestra (mi) canción, de una mirada tímida, de tu camisa a cuadros, de tu aroma, del brillo de tu cabello, de un recuerdo casi olvidado, del pasado que añoro, de las vueltas que das mientras esperas, de tu gorra, de tus pestañas, de tus pasos...
Las alas de estas mariposas son tus ojos, el cuerpo de estas mariposas es el tuyo, su bonito color es la dulzura de tu voz. Por eso te pido, por favor, por favor, te lo pido con las mariposas revoloteando en la garganta:
No las destroces, no las hagas más daño. No permitas que mueran, mantén vivo cada movimiento de sus alas, alimenta su corazoncito con tu presencia. 
Por favor, por favor te lo pido, no te vuelvas a ir.

Con gran alegría y temor,
La chica de ojos verdes.

P.D: Gracias, ya tenía ganas de verte.


Un año más sin ti, descansa en paz.

5 comentarios:

María Hojas De Papel dijo...

¡¡¡Es precioso!!!*__* El final, lo de las mariposas... Me has dejado sin palabras ^^
¡Un beso! <3

The Gossip Eye dijo...

Las mariposas del estomago no tendrían que irse nunca, ni cuando se van las cosas buenas, ni cuando vuelven, tendrían que estar siempre!

este texto me ha parecido más extraño que los demás, me ha dejado una sensación diferente, pero buena igualmente :)

Por cierto, estoy de sorteo en mi blog, pásate!! ^^

m u a a a k

Elise dijo...

¡¡Muchas gracias, chicas!! Me alegra que os gustara ^^

Dos besos enormes, uno para cada una <3

- inspirationalshit ∞ dijo...

Se me han puesto los pelos de punta.. es alucinante como escribes, te sigo me ha encantado tu blog.
Pásate por el mío si tienes tiempo, un beso!
you-cant-control-yourself.blogspot.com

Elise dijo...

¡Muchísimas gracias! <3