domingo, 11 de diciembre de 2011

Silvertown Blues.

Una guitarra solitaria y llena de polvo descansa contra la pared.
Cada mañana, cuando me arreglo para asistir a un monótono y aburrido día de clase la veo allí. Encima de ella hay un gorro de lana negra y una cazadora de cuero negra. Son recuerdos del pasado mejor de mi padre.
Cada mañana ignoro la estampa con una mueca de pena y salgo de casa dirigiéndome hacia clase.
En esta ciudad hace tiempo se perdió la esperanza y la ambición. Nadie sueña, nadie busca. Todo es aburrido y cansino.
Las calles están llenas de trabajadores que odian su trabajo, de amas de casa frustradas y conformistas. Los niños sueñan a lo grande sabiendo que no lo conseguirán.
El olor de esta ciudad se asemeja al de una casa abandonada, llena de telas de araña y carente de cariño.
Mis pasos suenan pesados contra el suelo de la ciudad que me vio crecer pero no nacer. Mis pensamientos vuelan ajenos a los problemas y al cómodo conformismo de este lugar.
La mochila llena de libros, apuntes y bolígrafos cada vez pesa más y sirve de menos. El frío cala en mi abrigo uniformado y la lluvia moja mi falda bien planchada.
Hace tiempo que no me importa. Hace tiempo que sé que no pertenezco a este sitio.
Aquella mañana de frío Febrero, como siempre, contemplé aquella esquina en el estudio de mi padre donde descansaba la guitarra y lo demás.
Sonreí y me acerqué a ella. Me probé el gorro de lana y la cazadora negra. Sonreí con tristeza al contemplarme en el espejo. Aquello era lo que quería ser. Una suicida recorriendo carreteras a pie con una guitarra y un cuaderno de notas como compañía. No creo que sea una buena ambición, pero es la mía.
Dentro de mí surgió un sentimiento vagamente familiar de inconformismo e ira. Creo que me llamaba, me buscaba. Supongo que cuando sueñas con algo que tienes tan cerca el sueño te toca, te acaricia, te anima.
Me arranqué el uniforme escolar, sonriendo y riendo. Cualquiera que me hubiera visto hubiera pensado que estaba loca. Seguramente lo estaba. En ese ataque de loca alegría fui feliz por un instante. Feliz.
Cambié mi falda por unos vaqueros gastados y mi jersey granate por uno amplio y negro.
Agarré la guitarra y huí. Simplemente me largué. Así, sin más. Sin planes, sin nada más que una guitarra.
En la mesa de la cocina dejé una nota. Decía algo así como:
"Esta ciudad está llena de perdedores, yo me largo de aquí para ganar" Bruce Springsteen.
Bajé la carretera sonriendo. A veces la respuesta está en abandonar.



Ya sabréis que esta entrada no narra un hecho real completamente. Pero sí en cierto modo guarda una verdad.
No soy una persona muy apropiada para dar consejos. Mi forma de pensar ha hecho que muchos me tachen de loca y extraña. No me importa.
Aún así, os daré un consejo que ya os di en una ocasión: Huid, lejos. Jamás os conforméis. No dejéis que la gente, la vida, el amor os gobiernen. Nada. Sed libres, agarrad esa guitarra y corred. Corred antes de que la sociedad os atrape en su garras como a otros.
Suerte amigos, suerte. Espero que os acordéis de mí cuando os alejéis.

5 comentarios:

alvarobd dijo...

Sí, quizás seas extraña. Quizás algo loca también. Pero quizás eso es lo que más se necesita en este mundo. Me encanta cómo expresas tus sentimientos, y creo que todos hemos sentido alguna vez ese deseo de correr sin mirar atrás, solo necesitamos la locura y la valentía para hacerlo.
Un saludo distinto.

Elise dijo...

: ) Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te guste.
Es cierto que el mundo necesita un cambio, una pizca de locura y valentía. Necesita a gente con ganas de abandonar y luchar.

Un saludo de una distinta a un distinto <3

Walking Disaster. dijo...

Intentaré seguir tu consejo siempre que pueda... Además, las no hay mejores personas que las extrañas y alocadas :3

Laura dijo...

Increíble entrada. Y gracias, por recordar a las alienadas mentes del mundo que lo único que nos pertenece es nuestra vida. Demasiado nuestra como para permitir que nos la enajenen. Gracias, amiga extraña :)

Elise dijo...

Walking Disaster, gracias por querer seguir mi consejo, te irá bien. Cree en mí, aunque sea extraño e, incluso, absurdo.
También creo que esas son las mejores personas, pero las más criticadas también...
Laura, gracias. Me alegra que te gustara. Nunca está de más recordar a la gente que somos únicos y que somos dueños de nosotros ¿verdad? ;)

Besos enormes para las dos, gracias <33